Debo
aclarar de antemano que existen otros browsers o navegadores, siendo
el Mozilla Firefox el preferido por desarrolladores y usuarios expertos
pero hablar de las bondades del mismo excedería la finalidad
de este artículo que desea ser simplemente una guía de
los navegadores más populares o de uso corriente.
Lo
que me gustó de Google Chrome:
En primer lugar la rapidez de carga de las páginas web, y la
poca memoria que consume. Es sumamente robusto a pesar de ser una versión
beta. Por ejemplo si se tienen abiertas varias pestañas (así
le llama Chrome a las ventanas), y una se cuelga, no colapsa todo el
browser como sucedía y sucede en otros navegadores. Esto es así
porque cada ventana funciona de manera individual, utilizando procesos
distintos.
La interfase es sumamente minimalista ya que está prácticamente
desprovista de botones haciendo más sencilla la navegación
para el usuario inexperto.
Sin duda la estrella principal de este navegador es el nuevo modo
de navegación invisible que Google denomina “Modo
Incógnito”, este modo permite navegar sitios web sin dejar
historial de los mismos. Esta función es sumamente útil
si la PC o notebook es usada por más de una persona ya que no
quedan rastros de los sitios visitados. Esta opción, debemos
decirlo, no es un invento de Google ya que aparecía en el navegador
Safari de Apple y ahora Microsoft la incorporó a su nuevo Explorer
8 con el nombre InPrivate. La moda de navegar en privado llegó
para quedarse.
La única contra que le vi a Chrome es que carece de add-ons lo
que imposibilita ver bien algunos sitios que contienen código
flash, pero esto es solucionable bajando los plugins necesarios.
Lo
que me gustó de Microsoft Internet Explorer 8
Lo que más me gustó es la ya comentada navegación
InPrivate porque más allá de que pueda usarse para fines
non santos nos brinda absoluta seguridad si debemos conectarnos a la
red desde un cibercafé para, por ejemplo, realizar operaciones
de homebanking. InPrivate impide que el historial de navegación,
las cookies, datos de formularios o contraseñas se guarden en
el navegador, tampoco se verá el historial de búsquedas.
Otra función interesante es el “modo de compatibilidad”,
este modo incorpora la máxima compatibilidad disponible con los
estándares incluida la especificación de hojas de estilo
en cascada de nivel 2.1 de W3C y la API de selectores de W3C, así
como compatibilidad limitada con la especificación de hojas de
estilo en cascada del nivel 3 de W3C. Algo novedoso en IE8 es el uso
de pestañas que se abren con cada sitio web y la posibilidad
de cambiar el color de las mismas de forma independiente, opción
esta que ya estaba incorporada en otros navegadores pero es muy bienvenida
por cierto. Hay funciones como los web slices o aceleradores que tambièn
son útiles pero personalmente no me llamaron mucho la atención.
La batalla por el dominio de la red ya comenzó y los
dos máximos contendientes (Google y Microsoft) están velando
sus armas. El primero parece ser que apostó todo a la nube, donde
las aplicaciones y datos no están almacenados en las computadoras
de los usuarios sinó en internet. Microsoft está cerrando
alianzas con el mismo fin y no sabemos aún quién se quedará
con el máximo trofeo que no es ni más ni menos que el
propio usuario.